domingo, 23 de mayo de 2010

Hoy no se visita ningún concejo nuevo. Hoy toca cita con el campo y el mejor cocinero.



No me resisto, lo siento, se que no debería -esto es un blog de casas de comidas asturianas y de los 78 concejos-, pero es que uno tiene la suerte de tener en la familia al mejor cocinero del mundo mundial y cuando se pone,  la cosa es de espatarrar.

Día espectacular, comida en el terreno con la familia y un menú de Champions League: Ensalada -con una lechuga tierna tierna, cebolleta, y un buen tomate con un aliño perfecto -ver foto posterior-, Cogote de merluza de pincho a la parrilla con refrito de aceite, vinagre, guindilla y ajo -el mejor cogote que hemos comimos los 8 comensales en nuestra vida, y eso que tocó a poco-, una Merluza de 3.3kg en salsa verde con guisantes lágrima, patata nueva cocida , gambas y almejas. Tres chuletones de 1kg de vaca vieja y de postre un milhojas de crema con hojaldre invertido de morirse de gusto. Rioja Aranzubia crianza 2004 de 1.5l y una botella de Trascampanas blanco Rueda verdejo 2009 -nos encantó a todos-.

Como final a esta prodigiosa lección de cocina de siempre en su estado máximo de perfección, y para guardarla en la memoria por mucho tiempo opté por una siesta reparadora a la sombre de un pino, otros, los más trabajadores, prosiguieron después de una buena sobremesa a plantar tomates, guindillas y pimientos.












Esta tierra pronto dará buenas lechugas, tomates,
cebolletas, guindillas, acelgas, puerros...
































Ya os he enseñado la base de una buena huerta, el terreno, ahora vamos con lo serio, con una comida para enmarcar y guardar en la memoria por muchos años.















































































































La foto de abajo me parece sublime pese a estar mal enfocada, transmite la sensación que vivimos los que probamos la cocina de Jesús, la perfección. Muchos diréis que es una merluza en salsa verde más, sí pero no, esta gustaría hasta los enemigos de este pescado que alguno considera insípido, esta señores esta llevada a la máxima puntuación. Guisantes lágrima que rompían en la boca al masticarlos, la merluza con los minutos justos en la cazuela para que no se pasara, el sabor del caldo.... hasta esas patatas fritas que veréis luego son diferentes, son de las de antes, de las que nos hacían nuestras madres y no se comen jamás fuera.

No me enrollo más, esta vez como siempre hablan las fotos y seguro que lo hacen mejor que yo. Disfrutar.
























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