domingo, 13 de junio de 2010

Comemos en Casa Peláez en Bañugues, Gozón. Aprovechamos el día después. ¿Después de qué?. Después de un temporal como no se recordaba en Asturias.











No recuerdo en toda mi vida haber visto llover sin cesar durante 4 días y sus noches.
Ha sido un no parar de llover. Alguno que lea esto y no haya estado en Asturias estos
días puede parecerle exagerado, pero juro que no ha parado ni un santiamén de azotar
agua y más agua. Ya no sé si es el cambio climático, Zapatero, la oposición, o Clemente
regando para amarrar un empate, pero sea cual sea la explicación, cada día entiendo
menos de las cosas del tiempo. Sea lo que fuere, ha sido una gran molestia para todos
los asturianos, y para muchos otros, una fatal calamidad.











Estos días ha llovido sin cesar y recibiendo la tierra más agua de la que podía
soportar; canchas de baloncesto como esta llenas de agua, caminos cerrados
por el barrizal, y muchas perdidas económicas y personales por toda Asturias,
y en concreto, por el municipio de Gozón.


La comida de hoy la hemos hecho en Bañugues (Gozón).
CASA PELAEZ
La Quintana - Bañugues
Gozón
985880385

Cocina casera con buena materia prima y cuidada presentación, precio normal.
Yo me he decidio por el menú, aprovechando el mal tiempo doy con la fabada
que he comido por terminada la temporada de la misma, antes una sopa de marisco,
y posteriormente un bacalao fresco en salsa de pimiento, cebolla, ajo y tomate.
Mi mujer se decidió por comer a la carta; croquetas de jamón y un virrey al horno
con una adictiva salsa. Para terminar, una tarta de la abuela casera, exquisita.
Total de la comida para dos: 46.80€














































El bar CUATRO VIENTOS en el Faro Peñas se pueden reponer fuerzas,
yo siempre me he tomado algo y nunca me he quedado a comer, pero dar dan.
Me fijé en la carta que tenian encima de la barra y ofrecen 3 tipos de menús
diferentes a precios muy razonables, sobre 11€.Yo hoy he cumplido con un
corto de cerveza de Estrella de Galicia.







Míticos estos miradores, quién no recuerda de niño haber dado la plasta a sus
padres, pidiendoles la dichosa monedita para ver hasta el más allá. Antes eran
una gozada, hoy, muchos de ellos ni funcionan, o los retiran de los miradores
por no utilizarlos. Así es la vida.



































Hacia mucho, muchísimo, que no pasaba por delante del restaurante LA FIGAL
en Podes, ese templo de los enormes y estratosféricos cachopos de ternera, servidos
en una tabla de madera rectangular con una guarnición de patatas, guisantes y pimientos.
Recuerdo de chaval haber ido dos o tres veces con los amigos a probar o a intentar acabar su cachopo, ese plato santo y seña de la casa de dimensiones
planetarias que no podía colocarse en plato alguno debido a su tamaño. Nunca hubo
manera, ni mis amigos, ni yo, ni tan siquiera las leyendas urbanas fiables creo que vieron
finiquitar a persona alguna aquella bestialidad de plato enorme, así era. Años más tarde,
recuerdo haber llevado a la que hoy es mi mujer a comer el cachopo, y que queréis que
os diga, que todo tiene su momento.
Aunque desconocía que había cerrado La Figal, he de reconocer que al pasar por allí
y ver su estado, me ha dado pena, será pura melancolía, será tontería, pero con su cierre,
como con el de otros negocios que uno visitaba de jovenzuelo, todos perdemos algo.
El negocio era modesto, en su momento era el restaurante de los restaurantes de cachopo,
un lugar para llevar a las visitas y amigos de fuera, porque Casa Gerardo, por entonces,
ni oler, que uno andaba canino.


















Al estar por la zona, me he acercado a ver como había quedado el restaurante
EL MOLÍN DEL PUERTO. Hubiese mostrado alguna foto más precisa del estado
de la casa y el restaurante, pero no me ha parecido éticamente correcto, detrás de
esa verja azul solo se encuentra un negocio destruido por el agua y el barro
(noticia en La nueva España. Riada en el Molín), y una familia totalmente rota por un
susto que les pudo costar la vida. Os dejo esta fotografía para que os hagáis una idea,
tanto esta como las anteriores, muestran un agua totalmente embarrada, caminos cortados
y llenos de barro, regatos barridos por el agua y arboles caídos.

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