sábado, 23 de octubre de 2010

Otoño en Asturias



El otoño es una de mis estaciones favoritas para dar un paseo -he dicho un paseo, no un marathón, que uno es atleta en los restaurantes y no en las pistas de atletismo- y perderse en medio de la naturaleza. En esta época del año el paisaje que nos encontramos es espectacular, queda un poco para que las hojas se sequen y caigan al suelo creando ese mural de colores verdes, ocres y amarillos en los bosques. ¿Y las setas?. No se me olvidan. Estamos en su temporada. Año tras año, y como si fuese un sueño que se repite, echo en falta reconocer y conocer el mundo de las setas. Envidia sana y no tanto me resulta encontrar un aficionado con su cesta de mimbre y sus hongos dentro de ella. C'est la vie que diría aquél. Estos hongos que crecen a la sombre de los arboles, son, y serán, un oscuro objeto de deseo para mi, una de esas aficiones - y van.....- que me hubiese gustado conocer y disfrutar, tanto para recoger como para degustar. Al final, uno ni pesca, ni caza, ni recoge setas, ni tiene huerta, ni nada de nada. Escogí la parte más fácil que es la de sentarse a la mesa y disfrutar, aunque no tanto como el que lo pesca, lo caza, o lo recoge y se lo cocina. Esto es el ideal del amante a la buena mesa, aunque no me quejo, por lo menos nací o eduqué el gusto por valorar lo bueno, lo bien hecho, reconocerlo y saborearlo.

¿Habéis visto la foto del pimiento? ¿del maíz? ¿de las castañas?. No será el mejor pimiento del mundo, o sí, pero es natural, ecológico y sano. Un restaurante con huerta y gallinas propias, pescado y carnes del día, sería el summum para un aficionado a la buena mesa. Este es elbulli que me gustaría tener cerca de casa, este, y no otro, es la casa de comidas soñada, un negocio que ofrezca cocina de temporada, ecológica, y guisos con enjundia. Un caserío con terreno, parrilla, huerta, gallinas picoteando por el suelo y un par de vacas pastando y "dando ambiente" puede ser un top para un aficionado a la cocina saludable y tradicional. Se me viene a la memoria el caserío del restaurante Mugaritz antes de quemarse y ese es el estilo de negocio soñado, un caserón de piedra con cultivo personal -salvando las diferencias naturalmente-. ¿Viable?.No lo sé. Es mucho más caro sembrar y cultivar una simple lechuga que comprarla, y como este ejemplo todos. ¿Hay tanto público como para hacer esto rentable?. Lo desconozco. Solo hace falta asomarse por los blogs y ver el innumerable ejemplo de restaurantes o vinotecas que abren con ilusión por ofrecer la mayor variedad y calidad en su oferta, y la realidad hace que tengan que dar "un paso atrás" para volverse convencional y ofrecer lo mismo que todos.

Este es un "sueño" de alguien que lo hace despierto y lo cuenta por estos lares, uno que valora lo mucho que trabajan los profesionales que se dedican a uno de los trabajos más duros que puedan existir y que nunca estarán suficientemente recompensados.

























Por cierto. Ayer cené por primera vez en un bar que no conocía unas exquisitas croquetas caseras. Buenas buenas. También un delicioso pulpo amariscado y una media de callos cojonudos. Eso después, antes, en la barra, disfrutamos charlando y bebiendo unas cañitas de cruzcampo bien tiradas y frescas, y alargando la mano a uno de los muchos pinchos que los camareros sacan; hígado encebollado, padrón y patatas fritas, tortillas de patatas calientes, cachitos de costillas de cerdo fritas con pimentón..... Un bar restaurante de lo más sencillo y de lo más agradable por trato y cocina.

¡Ah!, y entre paseo y callos os diré que desde este lunes uno es papi del niño más guapo del mundo.

domingo, 3 de octubre de 2010

RIBADESELLA. Cuerres. Restaurante CASA ANTÓN, a los fogones Antonio Romero y nosotros a disfrutar. POST II




La lujuria y la gula. Separar una de otra se me antoja harto difícil en estos momentos después de tamaño fechoría, tras semejante condumio. Lo sé, he pecado, hemos pecado. Casa Antón en Cuerres - Ribadesella -, es el paraíso del bacalao. La pasión me va a cegar y voy a dejar de ser objetivo en este lugar, me encanta. La culpa la han tenido estas dos comidas donde hemos disfrutado tanto. Me fascina el restaurante, se me nota igualmente que me apasiona el bacalao, como se cocina, la materia prima, su justi precio, las raciones abundantes que ofrecen, Ribadesella, Cuerrres, todo, absolutamente todo. Este vizcaíno cocina como los grandes chefs vascos dando ese punto de sencillez lograda, de sabores intensos, de calidez en el plato y de armonía en la mesa. Una apuesta segura para los que buscamos ese rato de franqueza en la mesa. Este "post" lo hago más por vosotros que por mi (seré falso....). Este restaurante y su concejo ya está visitado, poco más que descubrir que lo ofrecido aquí en un post hace escasas dos semanas, pero sí para poder afirmar después de esta visita, que es un lugar de referencia por la zona, y muy, muy recomendable.
La comida se basó -todavía estoy haciendo la digestión-, en unos fabulosas setas, rebozuelos, de sabor agradable y perfectamente preparados, tortilla de bacalao con cebolla y pimiento ("tipo francesa"), tres lomos de bacalao; con pisto, otro, con salsa de pimiento de piquillo y cebolla caramelizada, y el ultimo con chipirones en su tinta (a partir de aquí no hay constancia porque me metí de lleno en el disfrute y se me fue de la cabeza las fotos y la cámara). Un chuletón de vaca de 900gr para compartir con un plato de pimientos de piquillos caramelizados, postres; helado de frambuesas, tarta de manzana con hojaldre, y el siguiente no lo recuerdo muy bien, no lo llegué a probar. Bueno, no lo recuerdo después de dos botellas de vino, dos "bailis", y un café anterior también con "bailis".













Siento que las fotos de los platos de bacalao siguientes y los postres no hayan salido bien, entono el mea culpa. Pero como acompañamiento al post anterior sobre Casa Antón os valdrá para tener una opinión más formada sobre el lugar. Espero que si tenéis la oportunidad os guste tanto como a mi.

Un saludo a todos.

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